El ingreso de Venezuela al Mercosur fue aprobado por los diputados pero se enfrenta a un panorama adverso en el Senado brasileño
Falsa alarma. Venezuela deberá seguir esperando para ingresar al Mercosur. Al menos ese parece ser el pronóstico más consistente de cara al trámite parlamentario que, tras ser aprobado en la Cámara de Diputados, espera ahora el veredicto del Senado brasileño. Tras la ratificación de la cámara baja el pasado día 18, el panorama de cara a la próxima etapa no luce alentadora. La oposición brasileña se muestra reacia a la propuesta del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y el peligro de que el proyecto fracase es alto. De hecho, el Senado, donde el oficialismo no tiene una supremacía clara sobre la oposición, ya ha tumbado varios de las iniciativas del Ejecutivo. Por lo pronto, las declaraciones contrarias al ingreso del país caribeño florecieron en la última semana, tras el sí de los diputados. El líder del derechista partido Demócratas (DEM), José Agripino Maia, señaló que su colectividad “está rotundamente en contra” de la iniciativa. “Haremos lo que sea necesario para impedir” la aprobación del proyecto de ley, advirtió. No menos duro, Sergio Guerra, presidente del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), principal partido de la oposición, argumentó que “no hay razones económicas ni políticas que justifiquen la admisión de Venezuela al Mercosur”.
El principal aliado del oficialismo, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), también tiene en el Senado una corriente contraria al ingreso de Venezuela, liderada por el ex presidente José Sarney (1985-1990). La otra vertiente, sin embargo, reclama que hay que saber distinguir entre el país como tal y quien lo preside en un momento concreto. No obstante, la voz del ex mandatario tiene un peso mayúsculo en su fuerza política en estos temas: Sarney ha sido uno de los creadores del Mercosur. Tanto en sus intervenciones en el Senado como en columnas de prensa, Sarney ha sido un acérrimo crítico del presidente venezolano, Hugo Chávez. Pero no es el único: el presidente de la comisión de Asuntos Exteriores de esta Cámara, Heráclito Fortes (DEM), y su sucesor en 2009, Eduardo Azeredo (PSDB), también son contrarios al ingreso pleno de Venezuela al bloque. Firmado en Caracas en julio de 2006, el protocolo de adhesión de Venezuela como miembro pleno del bloque debe ser sometido a los congresos de los países miembros. El documento ya fue ratificado por los legislativos de Argentina y Uruguay y está pendiente de aprobación en Brasil, donde resta la palabra de los senadores, y en Paraguay, donde a pesar del cambio de gobierno el panorama luce incierto.
Boletín SOMOS MERCOSUR